Un circo rodeado de montañas

La particular ubicación de Zarza de Granadilla, una planicie rodeada de montañas y abierta al Sur hace que prácticamente cualquier mirada remate con una mole azulada en el horizonte: Sierras de Gata, de las Hurdes y de la Peña de Francia al oeste, la Sierra de Lagunilla al norte y las impresionantes Sierras de Candelario, Hervás y Tras la Sierra, estribaciones de Gredos, que culminan en el pico Calvitero de casi 2.400 m. de altura. Un viaje de no más de 15 km. en casi cualquier dirección nos conducirá a algún lugar elevado desde donde podremos disfrutar de espectaculares panorámicas de la vega del Ambroz y las dehesas que ocupan la mayoría del terreno.

El embalse de Gabriel y Galán llega con sus colas a las puertas mismas de la localidad y representa un pequeño mar interior, con playas, zonas de pesca e instalaciones para la práctica de deportes náuticos.

El agua de este embalse abraza hasta casi estrangularlo al magnífico promontorio sobre el que descansa la abandonada villa de Granadilla, como si de un de un viejo barco varado se tratase. La visita de este pueblo, con una muralla almohade de mampostería que se conserva íntegra resulta altamente recomendable. Este pueblo era cabeza de partido judicial y constituía el centro económico comarcal hasta que la construcción del embalse obligó a sus habitantes a abandonarlo a principios de los años '60. Durante los siguientes años, el pueblo permaneció cerrado, sin comunicación por carretera (la original queda cubierta por las aguas) y abandonado a la ruina. Así hasta que a finales de los '80 un consorcio creado entre el Ministerio de Cultura, la Junta de Extremadura y la Diputación de Cáceres se planteó la consolidación y limpieza de las ruinas, así como la reconstrucción de las edificaciones más emblemáticas mediante la modalidad de campamentos de verano para jóvenes estudiantes.